No es la primera vez que ello ocurre. La vez anterior, también de visita a la misma provincia, los periodistas fueron confinados a un "corralito". El justificativo suele ser reiterado: "Es para preservar la seguridad de la Presidenta".
Seguramente en ninguna parte del mundo se considere que la profesión de un reportero, cuya misión es captar la noticia para su posterior difusión, genere la percepción de inseguridad a la integridad y vida de las personas.
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